divendres, 20 de gener de 2012

Crisis de "fe"

A veces tengo crisis de fe… evidentemente no son crisis de fe religiosa, sino que son crisis de fe en el ser humano.

Antes cuando los clérigos/frailes/monjes etc. Padecían sus “crisis de fe” se retiraban a una gruta a lo ermitaño. Allí, además de malvivir, eran tentados por el diablo con mil formas diferentes y al poco tiempo el susodicho recuperaba la fe y volvía a sus menesteres religiosos como si tal cosa.
Yo, como mujer del s. XX o XXI que soy, no se me permite retirarme a una cueva a ermitañear para recuperar la fe en el género humano, así que me toca apoquinar e intentar sobrellevar, lo mejor posible, el hastío que me genera este tipo de crisis.

Cuando el hastío se había apoderado de mi persona y empezaba a propagarse como un fuego a todos los campos de mi vida, resulta que un día, abro el facebook, esa extensísima y, a veces, cansina red social, donde encuentras de todo, a cada cosa más banal que la anterio y me encontré con una actualización de estado muy curiosa y que, evidentemente, no me dejó indiferente:

“Què les Erínies no li siguin Eumènides…”

Abrir facebook y encontrar esta frase, dentro de tantas actualizaciones de estado simples y sin sentido, fue para mí un verdadero bálsamo. Y, de pronto, sentí que igual aún conservaba algo de fe en el ser humano, ya que aún hay “humanos” que son capaces de poner frases tan lapidarias como esta en el mismísimo facebook. Obviamente, fue escrita por alguien a quien considero digno de tener como amigo en Facebook.

A los pocos días estando en clase de historia del cine, sin previo aviso, el profesor, empieza a hablar de la “Poética de Bertolt Brecht” mi sensor vuelve a activarse y me pregunto cuanta gente de la clase conocerá a Bertolt Brech, mientras en mi cabeza resuena una de sus frases más celebres, y para mi, de las más bonitas que tiene y que me hizo conocer un buen amigo un dia de otoño:

"En los tiempos sombríos, ¿se cantará también?. También se cantará sobre los tiempos sombríos."

Otro dia, voy al cine a ver “The Artist” y me encuentro con una película maravillosa, en blanco y negro, muda y ambientada en el Hollywood de finales de los años 20. Que maravillosa puesta en escena de los personajes, el vestuario, las decoraciones “Art deco”, la pintura de Tamara de Lempicka presidiendo una escena, la historia que nos explica… otra vez mi sensor, ese que detecta las cosas que valen la pena, vuelve a activarse.

A la noche, perdiendo el tiempo, no hay definición más literal, en facebook, me encuentro que una página de las que sigo y que se llama Señoras en la historia del arte va a dedicarle una quincena a la obra de Tamara de Lempicka, es tal mi alegría que hasta comparto con la página que he ido a ver “the Artist” y que salía una obra de Tamara.

Me meto en la página y voy ojeando las fotos del muro, todas, absolutamente todas, son representaciones de “señoras”. La última quincena fue dedicada a las “virgo lactans” donde se ve a la virgen Maria dando de mamar al niño. Voy pasando una foto tras otra, sin prestar demasiada atención y sin apenas mostrar interés, hasta que de pronto me encuentro con Millicent, Duquesa de Sutherland, un óleo de 1904 de John Singer Sargent… que colgué yo misma en el muro de esa página hace ya algún tiempo.
La reconozco y me enfrento a su mirada, una mirada que dice “¿Acaso mi retrato no te dice nada?. Y si que me dice, no ese retrato concreto, que también, sinó en general todo el arte, mi vocación y a la que últimamente estaba dejando un poco, demasiado, de lado.

¿Qué conclusiones saco de estas reflexiones? ¿Por qué ahora actualizo el blog con todo esto?
Pues la verdad es que no lo sé ni yo misma, pero lo que si que se es que, de tanto en tanto, todos tenemos crisis de “fe” de aquello en lo que creemos y como no podemos irnos a la gruta de turno a pensar y reflexionar, debemos conformarnos con ir pescando de aquí y de allá aquellas cosas que nos hacen sentir bien y que nos enseñan que no todo está perdido, sino que simplemente está escondido y sólo hace falta encontrarlo.

Gracias por leerme y hasta la próxima!